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Mayo será en la UNT un nuevo comienzo

  • autoconvocadosjxc
  • 2 mar 2022
  • 2 min de lectura

Asoman ya en la contienda de renovación de autoridades, los posibles Decanos y Decanas en cada Unidad Académica y al menos dos candidatos al Rectorado. Es auspicioso que aparezca otro candidato porque facilita y promueve el Debate de ideas y proyectos, de los programas y de las propuestas necesarias para involucrar a nuestra Universidad en una estrategia que la lleve nuevamente a ocupar los lugares históricos de preeminencia regional, de excelencia académica y de verdadera inserción social en nuestra comunidad, que hemos resignado en los últimos años. La extrema pobreza que sufre la mitad de los tucumanos debiera exigirnos no sólo el compromiso dialéctico, sino también acciones concretas y los mejores resultados. La siempre presente ayuda asistencialista evidencia que es sólo un paliativo usado hasta el hartazgo, sólo por cuestiones de maquillaje y hasta de presión y coerción electoral. Por consiguiente, lo que sí debemos cambiar es la metodología en la gestión y las prácticas viciadas de la vieja política, también presentes y vigentes lamentablemente en la UNT. Hacemos esta afirmación a la luz de lo que se observa en los alineamientos por los cargos, más que por los compromisos programáticos a futuro. Ya el poder de una lapicera quedó demostrado con “Los Bolsones UNT” cuando se iluminaron a la vista de todos y todas, los votos iguales y marcados, como necesarios comprobantes no oficiales en la anteúltima elección de la máxima autoridad. Todo el proceso se impregnó de sospechas y dudas, hubo desprestigio de un momento significativo e histórico de nuestra UNT.


Tampoco ayuda que se inmiscuyan referentes ajenos a estas lides. La Universidad debe trabajar con todos los sectores, sin anteponer banderas partidarias ni intereses particulares. Los encuentros para planificar una gestión más eficiente y transparente debieran ser publicitados y difundidos. Sin embargo, ocurre lo contrario: el marco es invariablemente reducido, cerrado y acotado. Instala simbólicamente la traición, genera sospechas, despierta suspicacias e incluso puede usarse como herramienta de presión y condicionamiento.


No porque haya habido un clima de absoluto consenso es que hubo casi lista única en la última elección de Rector y Vice. Las quejas y padecimientos no pasaron de sufridos murmullos. “Los dolores que nos quedan, son las Libertades que nos faltan” sigue siendo la premisa que expresamos y sentimos desde la Reforma Universitaria de 1918.

En consecuencia, apuntalamos en esta instancia, a los candidatos a cada Consejo que respeten estas premisas, que quieran cambiar este modelo de Universidad y los apoyaremos para extender y afianzar esa convicción. Que estén dispuesto a participar de manera activa y decidida, con libertad de criterio, pero con fuerte compromiso institucional. Que reclamen y exijan mayor protagonismo en la elaboración de un presupuesto participativo, que privilegien la excelencia académica, la investigación para resolver necesidades de una sociedad atrasada y desigual, y promuevan la Extensión como un verdadero compromiso social universitario. Que se involucren en la actualización del Estatuto, anacrónico al punto que hay miembros de la comunidad universitaria que aún ven resignados sus Derechos y quedó marcada a fuego como una deuda gigante de la actual gestión.


Exigimos y esperamos Consejeros en la UNT que asuman sus responsabilidades y sean motivadores de los cambios que hoy se hacen imprescindibles en nuestra querida Universidad.



 
 
 

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